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BLACKROCK

Para seguir con la saga de análisis de empresas Gestoras de Activos, no podíamos dejar de analizar al rey del sector: BlackRock. Se trata de la gestora con más activos bajo gestión del mundo, lo cual le confiere unas particularidades muy interesantes. Intentaremos entender algo mejor el origen y negocio de la empresa, para averiguar si puede ser una candidata para nuestras carteras.

 

Introducción

Para comprender la magnitud contemporánea de BlackRock, resulta indispensable adentrarse en la trayectoria de su fundador principal, Laurence Douglas Fink, conocido globalmente como Larry Fink. Nacido en 1952 en Van Nuys, California, en el seno de una familia de clase media de origen judío, e hijo de un comerciante propietario de una zapatería local y de una profesora de lengua inglesa, Fink forjó una temprana afinidad por los mercados financieros que lo llevó a graduarse en Ciencias Políticas en 1974 y, posteriormente, a cursar un máster en Administración de Empresas especializado en el sector inmobiliario en 1976 por la Universidad de California en Los Ángeles. Su andadura profesional comenzó ese mismo año en Nueva York al incorporarse al banco de inversión First Boston, donde se convirtió en uno de los pioneros en el desarrollo del mercado de valores respaldados por hipotecas en los Estados Unidos. Durante años, la división liderada por Fink generó beneficios extraordinarios y multimillonarios para la entidad, convirtiéndose en el miembro más joven de la dirección y consolidando su reputación como un prodigio de la innovación financiera. Sin embargo, en 1986, una lectura incorrecta de la evolución de los tipos de interés provocó que su departamento sufriera pérdidas por valor de cien millones de dólares en un solo trimestre. Esta experiencia traumática, lejos de sepultar su carrera, sembró la obsesión que definiría el resto de su vida profesional: la necesidad imperiosa de diseñar un sistema e infraestructura analítica, estandarizada y matemática que fuera infalible para la gestión, cuantificación y control milimétrico del riesgo financiero.

Motivado por este revés y convencido de que los bancos de inversión tradicionales carecían de las herramientas tecnológicas adecuadas para evaluar los riesgos de manera holística, ya que priorizaban el corretaje agresivo, la especulación bursátil y la colocación de productos complejos de forma empírica y temeraria, Fink decidió abandonar First Boston. En 1988, se unió a un grupo de siete mentes brillantes con una visión compartida para establecer una gestora de activos independiente centrada en la renta fija y el control estricto del riesgo. Junto a Fink, la figura más determinante en la estructuración operativa del proyecto fue Robert Steven Kapito, quien nació en 1957 en Monticello, Nueva York, también en el seno de una familia trabajadora de origen judío, que regentaba un taller mecánico y de neumáticos. Kapito se licenció en Economía por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania en 1979, inició su andadura en finanzas públicas en First Boston y, tras realizar un paréntesis para cursar un máster en Administración de Empresas en la Harvard Business School en 1983, se reincorporó al equipo de negociación de productos hipotecarios, consolidando una sintonía técnica absoluta con Fink y convirtiéndose en su brazo derecho. El equipo fundacional se completaba con Susan Wagner, experta en fusiones y adquisiciones que se graduó con honores en Economía e Inglés por la Universidad de la Commonwealth de Virginia y obtuvo un máster en Finanzas por la Universidad de Chicago; Barbara Novick, licenciada en Economía por el Hunter College que lideró la aproximación al cliente institucional y las relaciones con fondos de pensiones; Ben Golub, doctor en Sistemas de Decisión Cuantitativos por el Instituto Tecnológico de Massachusetts que se convirtió en el cerebro informático del grupo; Keith Anderson, estratega de carteras de inversión; Ralph Schlosstein, experto en estrategia corporativa; y Charles Hallac, pieza también fundamental en el desarrollo informático de la entidad. Juntos fundaron una boutique financiera bajo el cobijo de Blackstone Group, una firma de capital privado en pleno auge liderada por Pete Peterson y Stephen Schwarzman, la cual aportó una línea de crédito inicial de cinco millones de dólares a cambio de una participación mayoritaria en el negocio, operando inicialmente bajo el nombre de Blackstone Financial Management.

La simbiosis inicial con Blackstone fue sumamente fructífera y permitió al equipo de Fink alcanzar una rentabilidad sobresaliente en apenas unos meses, atrayendo un volumen considerable de activos bajo gestión gracias a la sofisticación y fiabilidad de sus modelos analíticos. No obstante, las discrepancias estratégicas e institucionales entre Fink y Schwarzman respecto al reparto accionarial, los métodos de compensación y la autonomía en la toma de decisiones estratégicas no tardaron en florecer. Mientras que Schwarzman deseaba mantener un control centralizado y concentrado bajo el paraguas de Blackstone, Fink argumentaba que, para atraer y retener a los mejores profesionales, programadores, analistas y matemáticos del sector, era vital ofrecerles una participación directa en el capital de la división, provocando así una pérdida de control por parte de Blackstone. Esta tensión alcanzó su punto de ruptura definitivo entre 1992 y 1994, momento en el que se acordó una separación amistosa pero definitiva. La firma se independizó por completo tras vender Blackstone su participación mayoritaria a la entidad bancaria regional de Pensilvania, PNC Financial Services, en una operación consolidada formalmente en 1995 por una suma cercana a los 240 millones de dólares. Una suma ridícula comparada con los más de $80.000 millones que valdría hoy esa participación. Fue en este punto de inflexión cuando surgió la necesidad de dotar a la firma de una identidad propia que mantuviera cierta continuidad visual para sus clientes institucionales, por lo que Charles Hallac y Susan Wagner sugirieron la denominación definitiva de BlackRock. Este nombre constituía un juego de palabras conceptual respecto a su antigua matriz, y sugería a sus clientes una continuidad en cuanto a la gestión de sus activos.

La emancipación definitiva de la firma y su transición hacia una corporación de capital abierto se consolidó el 1 de octubre de 1999, fecha en la que BlackRock realizó su oferta pública de venta en la Bolsa de Nueva York, debutando bajo el símbolo BLK a un precio de 14 dólares por acción. Para el cierre de ese año, la entidad ya administraba un volumen de activos cercano a los 165.000 millones de dólares. La salida a bolsa diluyó el control absoluto de PNC y sustituyó los pactos de socios tradicionales por un consejo de administración independiente y un accionariado institucional difuso compuesto por grandes fondos de pensiones y fondos soberanos. Esto dotó a la compañía de una enorme liquidez y de un papel comercial altamente valorado que utilizaría de manera sistemática para iniciar una agresiva campaña de fusiones y adquisiciones que transformaría el tablero de la gestión de activos internacional. La primera gran operación corporativa de esta nueva era se materializó en 2005 con la compra de State Street Research & Management, una de las firmas de inversión más antiguas de los Estados Unidos, con el fin de reforzar significativamente sus capacidades en renta variable y expandir su red de distribución entre clientes minoristas. Sin embargo, el movimiento que verdaderamente alteró la escala de la corporación ocurrió en 2006 mediante la fusión con Merrill Lynch Investment Managers, una transacción valorada en aproximadamente 9.000 millones de dólares que integró una de las plataformas de distribución minorista más potentes del planeta, expandió la presencia de la firma en Europa y Asia, y equilibró el portafolio de la firma, que hasta entonces dependía de manera excesiva de la renta fija, logrando un balance idóneo con la renta variable y los activos alternativos. A cambio, Merrill Lynch retuvo una participación cercana al 50% en la entidad combinada, aunque BlackRock preservó una autonomía de gestión absoluta.

A la par que se expandía mediante fusiones, BlackRock desarrolló desde sus entrañas una línea de negocio tecnológica única que se convirtió en su activo más revolucionario, diferenciador y en el verdadero sistema nervioso de la organización: la plataforma informática Aladdin, siglas de Asset, Liability, Debt and Derivative Investment Network. Nacida originalmente bajo la dirección de Ben Golub y Charles Hallac (este último encargado de sentar los cimientos del sistema informático adquiriendo ordenadores de gran potencia en su propia oficina para procesar complejos modelos matemáticos), Aladdin evolucionó desde una herramienta interna para salvaguardar las inversiones de la propia firma hacia una red informática global de escala colosal. A diferencia de las herramientas analíticas fragmentadas de la competencia, donde cada tipo de activo se analizaba de forma aislada, Aladdin unifica todo el proceso de inversión, conectando el análisis de riesgo, la ejecución de operaciones bursátiles, el cumplimiento normativo, las operaciones de liquidación y la gestión de carteras en un único ecosistema digital integrado. La plataforma aplica modelos de simulación estadística combinados con algoritmos de aprendizaje sistemático para procesar ingentes volúmenes de datos globales y proyectar cómo reaccionaría cada activo de una cartera ante escenarios extremos de estrés de mercado, tales como crisis geopolíticas, variaciones de tipos de interés, alteraciones macroeconómicas, colapsos energéticos o cambios abruptos en las políticas de los bancos centrales. BlackRock comprendió que Aladdin podía ser comercializado como un servicio independiente para terceros, por lo que en el año 2000 formalizó la creación de la división BlackRock Solutions, permitiendo a clientes externos licenciar el uso de la tecnología a través de contratos de software bajo el modelo de suscripción empresarial, generando ingresos recurrentes y estables.

La prueba de fuego para los modelos analíticos de BlackRock y su plataforma Aladdin llegó con la eclosión de la crisis financiera de 2008 de las hipotecas subprime. Mientras las firmas de Wall Street como Lehman Brothers o Bear Stearns colapsaban debido a su exposición incontrolada a derivados de deuda complejos, la corporación de Larry Fink emergió como un faro de estabilidad, permaneciendo inmune a pérdidas sistémicas en sus balances gracias a las alertas tempranas de su sistema de control. Esta fortaleza técnica llamó la atención de las autoridades gubernamentales estadounidenses, que carecían de las herramientas de software necesarias para evaluar la toxicidad de las carteras de las entidades al borde de la quiebra. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y la Reserva Federal de Nueva York acudieron a BlackRock en busca de asesoramiento técnico, y a través de su división BlackRock Solutions, la firma fue contratada para gestionar, analizar y liquidar de manera ordenada miles de millones de dólares en activos problemáticos e ilíquidos de Bear Stearns y de la aseguradora rescatada AIG. Aunque este rol de asesor gubernamental principal generó ciertas críticas en la opinión pública por un presunto conflicto de interés, dado que BlackRock operaba simultáneamente como gestor privado en los mismos mercados, la intervención consagró a la compañía como una institución de importancia sistémica innegable para el orden económico occidental. Esta pauta de intervención y asesoramiento público a gran escala se repitió en la primavera de 2020, cuando el estallido de la crisis sanitaria global derivada de la pandemia del COVID-19 amenazó con congelar los mercados de crédito y deuda corporativa. La Reserva Federal recurrió nuevamente de forma directa a BlackRock para instrumentar y ejecutar sus programas de emergencia orientados a la compra masiva de bonos corporativos y, por primera vez, la adquisición de fondos cotizados de deuda para de este modo estabilizar la liquidez del sistema.

En el año 2009, en plenas secuelas de la tormenta financiera mundial, se presentó la oportunidad de realizar la adquisición más trascendental e histórica en la gestión de activos moderna. El banco británico Barclays, acuciado por la necesidad urgente de levantar capital para evitar un rescate directo del gobierno del Reino Unido, puso a la venta su división de gestión de inversiones, Barclays Global Investors. Aunque otras corporaciones globales compitieron por el negocio, BlackRock selló la compra por una cifra histórica de aproximadamente 13.500 millones de dólares en una combinación de efectivo y acciones. La integración de Barclays Global Investors transformó por completo el modelo de negocio de la firma, ya que incluía la plataforma iShares, la firma pionera y líder mundial en el mercado de los fondos cotizados o ETFs. Hasta ese instante, la corporación se había centrado predominantemente en la gestión activa, donde un equipo de profesionales cobra comisiones más elevadas por intentar batir el rendimiento del mercado. Con la absorción de iShares, BlackRock se situó a la vanguardia de la gestión pasiva, un movimiento de capitales masivo y de bajo coste que busca replicar de forma automatizada los índices bursátiles globales. Esta diversificación resultó providencial durante la década posterior, cuando los inversores institucionales y minoristas migraron de forma masiva hacia los fondos indexados y ETFs debido a sus reducidas comisiones y a la dificultad persistente de los gestores activos para batir de forma consistente a los índices de referencia. El volumen de activos bajo gestión de BlackRock se catapultó inmediatamente por encima de los tres billones de dólares, consolidando su posición como el mayor gestor de patrimonios del mundo (posición que ha conservado hasta día de hoy) y convirtiendo a iShares en su motor principal de captación de capital.

El modelo de negocio de BlackRock en el mundo actual descansa sobre una estructura diversificada que abarca cuatro grandes líneas operativas interconectadas, consistentes en la inversión pasiva a través de iShares con miles de fondos cotizados, la gestión activa tradicional para batir a los mercados mediante la selección directa de valores, crédito y capital privado y estrategias macroeconómicas (infraestructuras a gran escala), y los servicios tecnológicos de la plataforma Aladdin. Esta omnipresencia operativa le ha otorgado una cuota de mercado e influencia institucional sin equivalentes en la historia del capitalismo contemporáneo, custodiando un volumen de capital que oscila ha alcanzado en 2026 la cifra de 15 billones de dólares (15 trillions en inglés), una cifra que supera el Producto Interior Bruto de la inmensa mayoría de las economías avanzadas. La corporación actúa como el principal accionista de referencia y figura de manera sistemática entre los tres primeros inversores institucionales en los registros de propiedad de la inmensa mayoría de las grandes empresas que cotizan en el índice S&P 500 y en los principales selectivos bursátiles de Europa y Asia, abarcando firmas tecnológicas, automovilísticas, farmacéuticas, bancarias y energéticas. Aunque la firma recuerda de manera constante que ella no es la dueña real de esas acciones, sino que ejerce únicamente como custodio fiduciario del capital que le encomiendan sus clientes, como fondos de pensiones, ahorradores particulares y fondos soberanos, el poder de voto concentrado en sus manos le confiere una influencia decisiva en el gobierno corporativo global. Sus cartas anuales a los directivos de las empresas del mundo definen tendencias de inversión, prioridades de sostenibilidad, criterios de gobernanza y políticas de asignación de capital, consolidando a la firma como un actor para-estatal en la diplomacia económica global.

En el ámbito del análisis del riesgo y la inversión sostenible, Larry Fink comenzó a utilizar sus cartas anuales para impulsar la integración de factores ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ESG) en las decisiones de negocio. Esta postura generó intensos debates geopolíticos y presiones regulatorias bilaterales, enfrentando críticas tanto de sectores ambientalistas que consideraban que la firma no hacía lo suficiente por el cambio climático como de sectores conservadores en los Estados Unidos que acusaban a la gestora de promover un capitalismo con motivaciones ideológicas. Ante este escenario complejo, BlackRock optó por pivotar su discurso hacia el concepto de voto delegado, desarrollando tecnologías que permiten a los inversores finales de sus fondos ejercer directamente sus derechos de voto en las juntas de accionistas de las corporaciones cotizadas, descentralizando así su inmenso poder de influencia política y corporativa. Paralelamente, el entorno de tipos de interés volátiles y la necesidad de los grandes fondos de pensiones de encontrar rendimientos superiores a los ofrecidos por los mercados cotizados tradicionales impulsaron a BlackRock a priorizar el crecimiento de su división de mercados privados. La firma se propuso replicar su hegemonía de la renta variable y renta fija dentro del universo del capital privado, la deuda privada y las infraestructuras a gran escala, ejecutando operaciones de gran envergadura destinadas a incorporar plataformas consolidadas con equipos especializados.

Durante la última década, la estrategia corporativa de BlackRock se ha focalizado con determinación en la absorción de capacidades tecnológicas punteras y en la expansión acelerada de su presencia en el sector de los activos alternativos y los mercados privados. Por ejemplo, en el año 2015 se completó la adquisición de la división de gestión de fondos de inversión del conglomerado asiático CITIC por un importe estimado de 850 millones de dólares abonados de forma íntegra en metálico, abriendo canales de distribución directa en los mercados emergentes de la región de Asia-Pacífico. En el año 2017, la corporación fortaleció su negocio de gestión de tesorería y efectivo mediante la compra de Cachematrix, una plataforma tecnológica especializada en la optimización y análisis de la liquidez corporativa para grandes empresas. En el año 2018, la firma adquirió Tennenbaum Capital Partners, una gestora de crédito privado e inversiones con sede en los Estados Unidos especializada en préstamos directos y situaciones especiales en empresas del mercado medio. Ese mismo año 2018, BlackRock absorbió la plataforma tecnológica Citco Solera, un proveedor especializado en software de gestión de carteras y servicios para fondos de cobertura, con el propósito de integrar estas funcionalidades técnicas dentro de la infraestructura de Aladdin.

En el año 2019 BlackRock materializó la compra de la multinacional tecnológica francesa eFront, líder en soluciones de software para la gestión de riesgos en inversiones alternativas y mercados privados ($1.300 millones), integrando de inmediato este software dentro de Aladdin. En el transcurso del año 2020, BlackRock completó la compra de Aperio Group ($1.050 millones), entidad especializada en el diseño de carteras indexadas personalizadas con optimización fiscal para patrimonios elevados y oficinas familiares, potenciando el segmento de soluciones a medida de la gestora. En el año 2023, la compañía ejecutó la adquisición de Kreos Capital, una firma de referencia en Europa dedicada a la provisión de deuda de crecimiento para empresas tecnológicas y de ciencias de la vida en etapas tempranas. En el transcurso del año 2024, la corporación selló la adquisición de SpiderRock Platform, una firma de tecnología financiera enfocada en la gestión de estrategias de opciones institucionales y gestión automatizada del riesgo de volatilidad. Asimismo, a finales de 2024, BlackRock cerró la compra de la proveedora de índices ambientales y de sostenibilidad de renta fija Baringa Partners. Con el fin de robustecer sus herramientas predictivas de análisis de riesgo en sectores no cotizados, BlackRock cerró en el verano de 2024 la adquisición de la firma británica de datos y análisis de mercados alternativos Preqin (£2.550 millones, unos $3.200 millones), para integrar dichos flujos de información en la plataforma Aladdin. Finalmente, a principios del año 2025, la compañía expandió sus capacidades analíticas automatizadas con la absorción de la boutique de asesoramiento en modelización de riesgos macroeconómicos e inteligencia artificial Helios Labs.

Más allá de la sucesión cronológica de compras de tamaño medio, Blackrock ha realizado recientemente unas operaciones de adquisición gigantescas, que buscan reconfigurar el negocio de la compañía. Una de ellas fue la adquisición de Global Infrastructure Partners, anunciada e iniciada formalmente en enero de 2024, alcanzando una valoración total de aproximadamente 12.500 millones de dólares. A diferencia del resto de las compras ejecutadas por la firma que se estructuraron mediante el uso exclusivo de liquidez, esta macrooperación se diseñó deliberadamente bajo una compleja estructura de pago mixto para preservar la liquidez de la gestora y alinear los intereses de los socios fundadores de GIP con el rendimiento futuro de la firma compradora. BlackRock desembolsó 3.000 millones de dólares en metálico procedentes de sus reservas de caja operativa y financió los 9.500 millones de dólares restantes mediante la emisión directa de aproximadamente 12 millones de acciones ordinarias nuevas de su propio capital, las cuales fueron entregadas directamente a los directivos de la entidad absorbida. Global Infrastructure Partners, fundada y liderada por el prestigioso abogado e inversor de origen nigeriano Adebayo Ogunlesi, se había consolidado como el mayor gestor independiente de infraestructuras del mundo, controlando activos estratégicos globales en los sectores de transporte, energía, agua y gestión de residuos, entre los que figuran los aeropuertos de Gatwick y Edimburgo, el puerto de Melbourne y gigantescas redes de oleoductos y parques de generación de energía renovable y gas licuado. Como parte indisoluble del acuerdo de fusión, Adebayo Ogunlesi y otros cuatro socios fundadores de la firma de infraestructuras se integraron en el comité de dirección global de BlackRock, asumiendo el mandato de liderar la división unificada de mercados privados alternativos del grupo. Esta operación otorgó a la compañía una escala sin parangón en el negocio de la inversión directa en activos tangibles protegidos de las presiones inflacionarias, permitiéndole capitalizar de forma prioritaria la demanda mundial de capital privado destinado al desarrollo de la transición ecológica y a la construcción de las infraestructuras críticas requeridas por la digitalización global, tales como centros de datos para la inteligencia artificial y redes de transporte digital y físico.

En 2025, BlackRock también ha realizado compras de envergadura. Una de ellas, ElmTree Funds, se dedica a fondos de inversión activa centrados en el inmobiliario comercial y aporta a la cartera de BlackRock activos tangibles de renta predecible. Pero la mayor adquisición, equiparable a la de GIP del año anterior, ha sido la de HPS Investment Partners por un importe aproximado de 12.000 millones de dólares ($12B). La transacción se estructuró 100% mediante el pago en acciones de la propia BlackRock (emitieron unos 12,1 millones de títulos, guardándose una parte sujeta a objetivos de permanencia y rendimiento de los equipos para los próximos cinco años). Además, BlackRock asumió y refinanció en efectivo unos 400 millones de dólares de deuda que arrastraba HPS. Esta compra se ha realizado para integrar vehículos estructurados orientados al inversor minorista (retail y grandes patrimonios gestionados por asesores financieros), buscando capturar las altas comisiones de gestión. Sin embargo, el segmento de crédito privado de HPS ha dado mucho que hablar recientemente. En concreto el HPS Corporate Lending Fund (conocido por su ticker HLEND), que cuenta con unos 26.000 millones de dólares bajo gestión.  En el primer trimestre de 2026 las solicitudes de reembolso alcanzaron el 9,3% de las acciones del fondo, y en el segundo trimestre escalaron hasta un alarmante 13,3% (unos 1.600 millones de dólares solicitados de golpe). Por ello Blackrock tuvo que aplicar un “gating” del 5%, es decir, que sólo ha devuelto el 5% del capital por trimestre a las solicitudes de reembolso de forma prorrateada. Esto es perfectamente legal y ya en su propio folleto informativo de emisión se especificaba con total claridad este límite de reembolsos. Pero el mercado es asustadizo, y esto provocó caídas de la cotización de BlackRock importantes, de hasta -7% en una sola sesión (el 6 de marzo de 2026).

El auge reciente de los fondos de crédito privado y su alta rentabilidad ha provocado que muchos inversores particulares inviertan en ellos, por ejemplo, a través de plataformas como HLEND. Sin embargo, estos créditos se otorgan a compañías que muchas veces no consiguen financiación a través de bancos comerciales. Y muchas veces estos créditos son para financiar proyectos a medio-largo plazo. Por ello, las compañías como BlackRock establecen límites de reembolso a los partícipes de estos fondos de crédito privado. Quieren evitar tener que malvender a precio de saldo los préstamos privados que tienen concedidos a empresas con proyectos a medio y largo plazo. El gating protege a los inversores que deciden quedarse en el fondo, evitando la destrucción de valor por una venta forzada de activos ilíquidos. Es probable que en futuro se repitan estos episodios en momentos de volatilidad del mercado, pero hay que entender que no se trata de “corralitos”, sino de la aplicación estricta de las normas de estos fondos, que están diseñadas con prudencia.

Otra inversión en la que se ha involucrado BlackRock ha sido en el desarrollo de una nueva bolsa de valores en el estado de Texas: la Texas Stock Exchange. Junto a otros inversores institucionales como Citadel, JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America o Charles Schwab, BlackRock impulsó esta nueva bolsa de valores en el estado tejano, y se prevé que este mismo año 2026 los primeros ETF y valores empiecen a cotizar. Al inicio probablemente con valores que también coticen a la par en las otras bolsas estadounidenses como las históricas NYSE (New York Stock Exchange) y Nasdaq. Sin embargo, si el estado de Texas continúa desarrollando regulaciones favorables a grandes compañías y a este nuevo mercado de valores, es posible que esta entidad en el futuro gane cuota de mercado frente a los exchanges históricos. De todas formas, por cuestiones regulatorias, Blackrock solamente podrá tener una participación del 5% en el Texas Stock Exchange, aun habiendo sido uno de los impulsores del proyecto en las primeras rondas de financiación.

En conclusión, y para recapitular la intensa historia de esta compañía: a las puertas de cumplir cuatro décadas desde su fundación, BlackRock se erige como la entidad de gestión de activos más influyente del planeta, custodiando un volumen de capital que supera el Producto Interior Bruto de casi todas las economías avanzadas. El éxito diferencial de la corporación radica en la combinación de un liderazgo estratégico sumamente estable, encabezado de forma ininterrumpida por Larry Fink, con una base tecnológica incomparable encarnada por la plataforma Aladdin, que proporciona una visibilidad del riesgo sistémico indispensable para gobiernos e instituciones privadas. La evolución reciente del grupo demuestra que BlackRock no se conforma con su hegemonía absoluta en el universo de la inversión pasiva e indexada a través de iShares; al contrario, el modelo de negocio que BlackRock quiere abarcar tanto la gestión activa, como la gestión pasiva, las inversiones en infraestructuras y el desarrollo y comercialización de su plataforma informática de inversión Aladdin. Al fusionar la custodia masiva de acciones a través de fondos indexados de bajo coste con la inteligencia analítica centralizada de Aladdin y el control de infraestructuras físicas críticas, la firma ha construido un ecosistema financiero inmune a los ciclos económicos tradicionales, pues tanto si los mercados suben como si bajan, la necesidad de indexación, asesoramiento de riesgo, gestión de infraestructuras y gestión tecnológica permanece inalterable. A pesar de los desafíos geopolíticos, los debates sobre el alcance de su influencia corporativa y las cambiantes regulaciones globales, la capacidad de BlackRock para anticipar los giros estructurales de los mercados financieros asegura que la compañía continuará operando como un pilar arquitectónico central del capitalismo internacional en los años venideros.

 

 

 

Negocio

Hoy en día BlackRock es la mayor gestora de activos del planeta, con más de $15 billones (trillions en inglés) bajo gestión y apenas 25 mil empleados. Es habitual escuchar que esta cantidad es mayor que el PIB de todos los países del mundo menos China y EEUU. Esta comparativa no tiene demasiado sentido, dado que son magnitudes distintas, pero lo que sí es muy notorio es que BlackRock es la gestora de activos con más activos bajo gestión del mundo (15T) seguida de cerca por Vanguard Group (12T) y lejos ya de las siguientes: Fidelity Investments (7,1T) y State Street Global Advisors (5,7T). Es más, fuera de EEUU la mayor gestora de activos es la francesa Amundi, con apenas 2,7T bajo gestión, es decir, menos de una quinta parte de los que gestiona BlackRock. En definitiva, basta decir que es una gestora de activos gigantesca, solamente comparable en tamaño con Vanguard Group, una empresa fundada por John C. Bogle y que no cotiza en bolsa, sino que pertenece a los propios clientes de sus fondos.

El grueso de los ingresos de BlackRock procede de las comisiones que cobra de los activos que tiene bajo gestión (Assets Under Management, o AUM). Por ello, para entender bien cuál es el negocio de esta gran gestora de activos, primero debemos detallar en qué consisten sus AUM y quienes son los clientes de BlackRock. La compañía desglosa detalladamente sus AUM bajo tres ópticas comerciales estratégicas: por tipo de producto, por tipo de cliente y por clase de activo. De esta forma entenderemos mejor la composición de los activos bajo gestión de la mayor gestora del mundo.

  1. Por Tipo de Producto

BlackRock organiza sus estrategias de inversión en función del estilo de gestión y el tipo de vehículo financiero que eligen los inversores:

ETF (iShares): Es la joya de la corona de la compañía y la marca líder global en fondos cotizados en bolsa (ETFs). Los iShares cotizan como acciones en los mercados secundarios y ofrecen a los inversores acceso transparente, líquido y de bajo coste a una enorme variedad de mercados, sectores y temáticas.

Active (Gestión Activa): Estrategias en las que los equipos de gestión seleccionan de forma dinámica los activos con el objetivo de batir a un índice de referencia (generar alfa) o lograr metas específicas de rentabilidad-riesgo. Incluye fondos mutuos tradicionales y cuentas separadas.

Non-ETF Index (Indexación tradicional): Estrategias de gestión pasiva que no utilizan el vehículo cotizado (ETF). Se gestionan mediante mandatos institucionales o fondos comunes de inversión tradicionales, con el único fin de replicar con la máxima precisión y el menor coste posible el comportamiento de un índice de mercado (como por ejemplo el S&P 500).

Cash Management (Gestión de Efectivo): Productos diseñados para la administración y preservación de la liquidez a corto plazo. Está enfocado principalmente en inversores institucionales y corporativos que buscan rentabilizar sus excedentes de caja a través de fondos del mercado monetario (money market funds) e instrumentos líquidos de alta calidad crediticia.

Como principal conclusión, cabe destacar que el 68% de los AUM de BlackRock consisten en Gestión Pasiva (Non-ETF index + ETF), mientras que la gestión activa sólo representa un 24% del total de AUM.

 

  1. Por Tipo de Cliente (Client Type)

BlackRock también muestra de qué tipo de inversores provienen los fondos que la gestora administra globalmente:

ETFs: Aunque conceptualmente es un vehículo de inversión, BlackRock lo reporta de forma independiente en su desglose de clientes. Esto se debe a que las participaciones de los ETFs se distribuyen masivamente tanto a instituciones como a inversores particulares en todo el mundo a través de las bolsas de valores.

Institutional (Institucionales): Clientes de gran escala que confían su capital a BlackRock a través de mandatos complejos y cuentas segregadas. Se subdivide en dos ramas: clientes exentos de impuestos (como planes de pensiones públicos y privados, fundaciones y ONGs) e instituciones oficiales que deben pagar impuestos (bancos centrales, fondos soberanos, aseguradoras y corporaciones).

Retail (Minoristas): Inversores individuales y particulares de todo el mundo. BlackRock llega a ellos principalmente a través de canales e intermediarios financieros, tales como asesores patrimoniales, bancos locales, plataformas de inversión y redes de distribución. Suelen aportar mandatos de menor cuantía que los institucionales, pero generan márgenes de comisión más altos para la gestora.

 

También es interesante ver el origen de cada uno de estos clientes:

Es notable resaltar que la gran mayoría de los clientes de BlackRock son americanos (68%), mientras que Europa, Oriente Medio y África representan apenas el 25%. Más notable todavía es que la región de Asia-Pacífico sólo representa un 7%, y sin duda esta es una de las regiones donde BlackRock puede crecer con más fuerza en los próximos años. De hecho, BlackRock fue la primera gestora occidental autorizada a operar directamente en el mercado chino en 2021, sin depender de una joint-venture con una empresa local.

 

  1. Por Clase de Activo (Asset Class)

Es la clasificación tradicional según la naturaleza de los instrumentos financieros subyacentes donde se invierte el capital:

Equity (Renta Variable): Estrategias destinadas a la inversión en acciones de empresas que cotizan en bolsa a nivel global. Representa el mayor volumen de activos a largo plazo bajo gestión de BlackRock, englobando tanto carteras indexadas masivas como fondos de gestión activa.

Fixed Income (Renta Fija): Inversiones en títulos de deuda pública y privada, tales como bonos soberanos, corporativos, municipales y de mercados emergentes. Es un segmento de enorme relevancia donde conviven tanto las soluciones pasivas indexadas como la gestión activa de crédito.

Multi-Assets (Multiactivos): Portafolios combinados y soluciones a medida que mezclan dinámicamente renta variable, renta fija y otros instrumentos dentro de un mismo producto. Aquí se encuadran, por ejemplo, los fondos de fecha objetivo (target-date) enfocados en planes de jubilación estructurados.

Alternative (Alternativos): Estrategias enfocadas tanto en mercados privados (como private equity, crédito privado, infraestructuras y bienes raíces) como en productos líquidos descorrelacionados (fondos de cobertura o hedge funds). Es un área estratégica de alta prioridad y fuerte crecimiento para la firma debido a sus atractivos márgenes.

Digital Assets, Currency and Commodities (Activos Digitales, Divisas y Materias Primas): Un segmento especializado y de reciente expansión que agrupa productos vinculados a bienes físicos y materias primas (como el oro o el petróleo), soluciones globales para la gestión del riesgo cambiario (divisas) y los vehículos cotizados enfocados en el ecosistema cripto y blockchain (activos digitales).

Es importante resaltar que más de la mitad (55%) de los activos que gestiona BlackRock están invertidos en renta variable. Es por ello por lo que se suele comentar que BlackRock tiene participaciones importantes (más del 5% del total) en más del 95% de las compañías del S&P 500. Es más, BlackRock es el primer, segundo o tercer mayor accionista en el 88% de las compañías del S&P 500, lo cual significa prácticamente la totalidad, si no consideramos las empresas dominadas por familias fundadoras.

Por ello se le critica el tener tanto poder de voto y decisión en casi la totalidad de las mayores empresas de EEUU, incluso empresas que son competencia unas de otras. Sin embargo, como ya hemos visto en la introducción, este poder es relativo, dado que BlackRock no es el propietario último de estas participaciones, sino que lo son sus clientes.

 

Tendencias del sector de la Gestión de Activos

En cuanto a la posición de BlackRock en la industria, sin duda se trata del rey indiscutible, junto con Vanguard. Además, dado que gran parte de sus activos se componen de gestión pasiva, cabe destacar que, por primera vez en la historia de la industria, a finales de 2025 el volumen de activos en fondos indexados y ETFs de renta variable superó formalmente a los fondos de gestión activa a nivel global. Esto son sin duda vientos de cola para BlackRock, que ve como uno de los pilares de su negocio se ve favorecido por las tendencias de mercado.

En contrapartida, como ya vimos en los anteriores artículos dedicados a empresas de gestión de activos, estamos viendo cómo la feroz competencia en este sector y la democratización del acceso a todo tipo de inversiones gracias a una tecnología cada vez más accesible a todos los públicos, está forzando una reducción generalizada de los márgenes en toda la industria. Sin embargo, a pesar de que esto es un viento de cara para BlackRock, cabe destacar que las gestoras de activos con más AUM lo tienen más fácil que sus competidoras menores para mantener márgenes razonablemente altos. Esto se debe a tres factores principalmente. En primer lugar, a un aumento de la oferta: no solamente es más sencillo acceder a todo tipo de inversiones para el sector minorista gracias a las plataformas tecnológicas, sino que cada vez hay más opciones de inversión, con multitud de opciones de fondos y ETFs de todo tipo. En segundo lugar, a un aumento de costes fijos: el incremento de costes por tecnología, ciberseguridad y cumplimiento normativo suponen una erosión de márgenes para empresas como BlackRock, pero son una losa todavía mayor para sus competidoras de menor tamaño, ya que son costes relativamente fijos, que no aumentan proporcionalmente a sus AUM. Por último, la popularización de los ETFs, con comisiones de gestión mucho menores, ha presionado a la baja a los demás vehículos de inversión, que tienen que diferenciarse mucho más para justificar comisiones más altas. Estos tres factores erosionan los márgenes de BlackRock, pero en compensación erosionan mucho más los de empresas de la competencia dado que al fin y al cabo BlackRock puede ofrecer un amplio abanico de oferta de vehículos de inversión, el aumento de sus costes fijos sigue siego muy reducido frente a su enorme cantidad de AUM bajo gestión, y precisamente es líder en el mercado de ETFs.

 

Accionariado

Cabría pensar que una empresa cuya dirección todavía está liderada por el fundador, Larry Fink, debería estar controlada por él y un puñado de personas. Pero nada más lejos de la realidad. El mayor accionista de BlackRock es curiosamente su competidora Vanguard con casi un 8% de las acciones. Además, como ya hemos visto, la estructura de propiedad de Vanguard es muy particular, dado que pertenece enteramente a los partícipes de sus fondos. Por lo que no existe ninguna persona u organismo de referencia en el principal accionista de BlackRock. Le sigue el KIA, fondo soberano de Kuwait con un 5,2%. Más allá de estos dos grandes accionistas, no existe ningún otro accionista con más de un 5% de las acciones de BlackRock. Es más, Larry Fink apenas posee un 0,5% de las acciones. Junto a los también fundadores Susan L. Wagner y Robert S. Kapito, apenas suman el 1% de las acciones de la compañía, y son las personas individuales con participaciones mayores en el accionariado. También, la propia compañía tiene una autocartera de acciones propias del 0,8% del capital, como reserva para las SBC (compensación a directivos y empleados en acciones) o moneda de cambio en adquisiciones.

Por tanto, es destacable que el accionariado de BlackRock está tremendamente disgregado. Por una parte, esto es positivo y refuerza la idea de que realmente BlackRock no es un instrumento de ninguna empresa o élite para controlar el poder de voto en las mayores compañías del mundo. Pero en compensación, tampoco parece tan positivo que entre todos los directores de la compañía (26 personas) apenas sumen el 1,16% de una de las corporaciones más influyentes del mundo: poco “Skin in the Game”.

Pasemos ahora a analizar los Estados Financieros de BlackRock para ver en qué medida esta empresa puede ajustarse a nuestra estrategia de inversión.

 

1) SOLIDEZ: Balance

El Balance de BlackRock parece correcto a primera vista. Veámoslo con detalle.

Activos y Pasivos a Corto Plazo

El Ratio de Liquidez y el Cash Ratio de BlackRock presentan valores de 15,76 y 8,19 respectivamente. Son ratios absurdamente altos, que sencillamente indican que BlackRock apenas tiene obligaciones a corto plazo. De hecho, en su Balance ni siquiera detalla por separado los Pasivos a Corto o Largo plazo.

 

Activos y Pasivos a Largo Plazo

Tampoco presentan ningún problema la relación de los Activos y Pasivos No-Corrientes. BlackRock tiene en caja el 86% del total de Deuda que tienen contraída. Y si le añadimos a la caja las cuentas por cobrar a corto plazo, supera holgadamente el total de la Deuda financiera. Por lo que, si les fuera interesante, podrían devolverla de un plumazo sin problemas.

Una particularidad del Balance de BlackRock es que incluye tanto en el apartado de Activos como de Pasivos un concepto llamado “Separate account liabilities and collateral liabilities under securities lending agreements”. Las “Separate Accounts” (cuentas separadas) son estructuras legales y contables creadas principalmente por filiales de BlackRock, pero donde los partícipes (como por ejemplo fondos de pensiones) son los verdaderos propietarios de los activos, y son ellos quienes reciben los beneficios y soportan el riesgo de estos activos. Y las “Collateral liabilities under securities lending agreements” es el colateral que se le entrega a BlackRock cuando presta acciones o bonos a un tercero (un banco o bróker). En cualquier caso, estos conceptos deben quedar reflejados en el Balance de BlackRock según la normativa GAAP, pero dado que el impacto que tienen en el Balance es cero (consta el mismo importe en el Activo que en el Pasivo), queda más clara la solidez financiera de la compañía si los eliminamos:

 

Como ya hemos visto, la Deuda Neta de la compañía es irrelevante, de apenas 0,19 veces el EBITDA y sobradamente cubierta por las cuentas a cobrar y las inversiones.

Por otra parte, es relevante que el 36% de los Activos son Goodwill, pero están sobradamente cubiertos por el Patrimonio Neto (60%). Si eliminásemos el Goodwill del Balance, todavía tendríamos una Autonomía Financiera del 24%, sin duda un valor muy prudente y razonable.

A lo largo de la última década, las Reservas crecen todos los años durante la última década sin excepción, y además a buen ritmo.

En conclusión, BlackRock presenta un Balance impecable, que demuestra una gran Solidez Financiera.

 

 

2) RENTABILIDAD: Cuenta de Resultados 2025

 

Ventas

La tendencia de las Ventas de BlackRock es muy creciente, a un ritmo medio del 7,8% anual durante la última década. Salvo por la ligera caída del año 2022, cuando también la bolsa americana cayó (y por tanto los subyacentes de los vehículos de BlackRock), la tendencia es muy positiva. Pero veamos con algo más de detalle de dónde proceden los ingresos de BlackRock, para intentar averiguar si su modelo de negocio es prometedor para los próximos ejercicios.

Por una parte, en la Introducción ya hemos visto la diversificación de BackRock según su la clase de activos de sus AUM, según el vehículo de inversión, según el tipo de cliente y según el origen geográfico del cliente. Recordémoslos brevemente en estos gráficos:

En líneas generales, podemos enumerar algunas de las principales conclusiones. Por una parte, los vehículos que ofrece BlackRock son mayormente vehículos de inversión que replican índices (68%, sean ETF o no). Por otra parte, la clase de activos de estos índices son mayormente Renta Variable (55%, Equity). Y, por último, sus clientes son mayormente Institucionales, de origen americano.

Pero veamos ahora más detenidamente cual es realmente la tipología de los ingresos de BlackRock:

1) Investment Advisory, Administration Fees and Securities Lending Revenue (79%):
(Comisiones por asesoramiento de inversión, administración y préstamos de valores)

Este es el segmento principal e histórico de la compañía, representando la inmensa mayoría de la facturación de BlackRock. Consiste en primer lugar de las Base Fees, que se cobran como un porcentaje sobre el volumen total de los Activos bajo Gestión (AUM). Al estar ligadas directamente al valor de mercado de las carteras administradas, estas comisiones se benefician fuertemente cuando los mercados globales suben u obtienen flujos netos de entrada de capital. En segundo lugar, Préstamos de Valores (Securities Lending), que son ingresos adicionales que genera BlackRock al prestar temporalmente acciones o bonos de sus carteras bajo gestión a otras instituciones financieras (a cambio de una garantía o colateral), optimizando así el rendimiento de los fondos de sus clientes.

BlackRock detalla este tipo de ingreso según provenga de Equity (Renta Variable), Fixed Income (Renta Fija), Activos Multi-asset, Alternativos, Non-ETF Index y Cash Management. Y estos son ingresos recurrentes y a largo plazo, dado que son fondos de todo tipo, perenes o con mandatos a largo plazo.

 

2) Investment Advisory Performance Fees (6%):
(Comisiones por rentabilidad o éxito)

A diferencia del segmento anterior (que cobra una tasa fija independientemente del resultado), las comisiones de éxito son de carácter variable y volátil.

BlackRock solo devenga e ingresa estas comisiones cuando el rendimiento de ciertas carteras y fondos de inversión específicos de clientes supera unos objetivos de rentabilidad o índices de referencia previamente acordados. Son más comunes en productos de gestión activa y mercados privados/alternativos.

3) Technology Services and Subscription Revenue (8%):
(Servicios de tecnología e ingresos por suscripción)

Es un segmento estratégico clave que ofrece a la compañía un flujo de ingresos altamente predecible y recurrente descorrelacionado de la volatilidad directa de los mercados financieros.

Engloba las tarifas de suscripción y servicios cobrados a inversores institucionales, aseguradoras, bancos y gestoras patrimoniales por el uso de sus plataformas de software propietarias.

El motor indiscutible de esta división es Aladdin (su software insignia de gestión de riesgos y operaciones de inversión), complementado con herramientas tecnológicas integradas para mercados privados y análisis de datos.

4) Distribution Fees (6%):
(Comisiones de distribución)

Este apartado registra los ingresos que BlackRock percibe por dar soporte, mercadeo y distribuir sus propios fondos de inversión colectiva a través de canales de terceros. Estos ingresos suelen estar estrechamente emparejados con costes de distribución en la partida de gastos de la P&L, actuando habitualmente como un pasamanos financiero que remunera a los intermediarios que colocan sus productos en el mercado minorista.

5) Advisory and Other Revenue (1%):
(Servicios de asesoramiento y otros ingresos)

Es el cajón de sastre de la facturación operativa donde se reportan los servicios financieros especializados que no entran en la gestión tradicional de fondos.

Incluye las tarifas de consultoría estratégica y asesoramiento en la gestión de carteras altamente complejas, valoraciones de activos y transacciones de reestructuración de mercados institucionales a través de su división BlackRock Advisory (anteriormente BlackRock Solutions). También recoge tarifas puntuales de estructuración de mandatos o servicios de transición de carteras.

 

Como es sencillo apreciar, el grueso de los ingresos de BlackRock proviene del primer bloque (79%), en concreto de las Administration Fees, o Comisiones de Gestión Base (Base Fees). Por ello, es importante entender cómo se componen estas comisiones de gestión, y qué crecimiento tienen:

 

Vemos que, en cuanto a procedencia de los ingresos, el Equity (43%) domina sobre el resto, y también tienen un peso especialmente alto los vehículos pasivos (ETF y Non-ETF Índex, 50%). Y, sin embargo, si nos fijamos en el crecimiento durante el último ejercicio de estos subsegmentos, toman especial protagonismo los Alternatives (Activos Alternativos), así como el subsegmento menor de Digital Assets, Commodities and Multi-Asset ETF:

Como veremos más adelante, esto tiene una lógica en cuanto a la rentabilidad de cada tipología de AUM bajo gestión. Por algunas categorías, como los Activos Alternativos, BlackRock puede cobrar más comisiones que por otros. Esto explica, por qué BlackRock está intentando pivotar desde la oferta de productos de gestión pasiva, a otros de gestión activa y Activos Alternativos. Aun manteniendo su negocio core, los ETF, BlackRock quiere capturar negocio con comisiones más altas. Veámoslo con detalle.

 

Márgenes

 

Los Márgenes Operativos de BlackRock han sido relativamente estables durante la última década, oscilando entre valores del 35% al 41%. Sin duda son márgenes altísimos, que casi siempre superan a los de la competencia, por las razones que ya expusimos en la Introducción: resumidamente, su escala.

Sin embargo, el último año el Margen Operativo ha caído un poco hasta el 29% debido al incremento de los salarios, y las amortizaciones y depreciaciones extraordinarias derivadas de las adquisiciones de GIP, Preqin y HPS. Pero este dato debería tender a la media histórica en poco tiempo.

Retomemos los subsegmentos de los Base Fees que hemos visto en la sección “Ventas”, para entender por qué BlackRock se está esforzando en priorizar los productos y vehículos de inversión relacionados con los Activos Alternativos.

Veamos con detenimiento los siguientes gráficos, que representan el peso de cada subsegmento en las Ventas, y el peso de los mismos subsegmentos en los AUM:

 

La idea de estos gráficos es apreciar que cuando un vehículo o clase de activo tiene distinto peso en los AUM que en las Ventas, esto es señal de que se trata de un segmento de distinta rentabilidad que la media. Por ejemplo, se puede apreciar claramente que los Activos Alternativos, pese a representar una minúscula porción de los AUM (3%), representan ya una porción importante de las ventas (15%). De la misma forma, también los activos de Equity pesan más en las Ventas (43%) que en los AUM (31%). Y de forma opuesta, los Non-ETF Index, a pesar de representar un 29% de los AUM, sólo aportan un 7% a las Ventas.

Para estudiar bien esta relación, veamos ahora cómo queda la comparativa entre vehículos y clases de activo si dividimos el porcentaje que aportan a las Ventas sobre su peso en los AUM:

Como podemos ver, las clases de activo que permiten cobrar más comisiones por AUM gestionado son los Alternatives (Activos alternativos). De ahí las recientes mega-adquisiciones de GIP o HPS. Son sin duda los AUM más rentables. Con la excepción del todavía pequeño segmento Digital Assets, Comodities and Multi-assets ETF, los ingresos de los Base Fees de Alternatives son los que más han crecido este último año (+71%), lo cual indica que BlackRock está concentrando sus esfuerzos en sus segmentos más rentables.

En compensación, el segmento Non-ETF Index es el que parece menos rentable. Por ello podríamos preguntarnos ¿por qué BlackRock mantiene tantos AUM en Non-ETF Index cuando gana tan poco por ellos? La respuesta es que, a pesar de que las comisiones que gana por estos AUM son tan bajas, aun así alimentan el ecosistema de BlackRock, permitiendo venta cruzada de otros productos, la intensificación de su plataforma Aladdin, y el préstamo de los activos que gestiona. Con lo que, en realidad, con estos AUM aumenta sus barreras de entrada y consigue una rentabilidad indirecta extra, más allá de los ingresos directos de Base Fees.

En resumen, si bien los ETF son un negocio core para BlackRock, las comisiones que la compañía puede cobrar por la gestión pasiva no son tan altas como las que puede conseguir en otras ramas de su negocio, como los activos alternativos y gestión activa. Como la mayoría de actores del sector, BlackRock está expandiendo agresivamente sus capacidades en capital privado, deuda privada e infraestructuras, buscando capturar las mayores comisiones y la retención a largo plazo que ofrecen estos activos alternativos.

 

 

Ratios de Rentabilidad

ROA: 6% (Beneficio Neto/Activos Totales)

ROE: 9% (Beneficio Neto/Patrimonio Neto)

ROCE: 13% (EBIT/(Patrimonio Neto + Deuda Neta))

Los Ratios de Rentabilidad de BlackRock son modestos, pero esto es debido al alto volumen de Activos y Patrimonio Neto que refleja su Balance.

El ROA es aceptable (6%), pero en realidad el dato es mucho mejor si nos damos cuenta de que la caja de efectivo de BlackRock más que duplica su Beneficio Neto. Si añadimos las inversiones que tiene, este ROA ya no parece tan moderado. También el alto porcentaje de Goodwill, fruto de las recientes adquisiciones de GIP y HPS también empaña un poco este dato.

El ROE y el ROCE tampoco son altos, pero esto se debe a la alta Autonomía Financiera de la compañía (60% en el Balance ajustado).

En definitiva, los Ratios de Rentabilidad de BlackRock no dan una idea fidedigna de lo rentable que es la empresa, debido al alto volumen de activos que posee la compañía y a una Deuda muy controlada. Son más indicativos el Margen Neto y el Margen Operativo, que consistentemente están por encima de los de la competencia.

 

Gráfico Sankey

Beneficio por Acción (BPA)

El BPA de BlackRock ha tenido un crecimiento medio del 6% anual durante la última década, algo inferior al crecimiento de las Ventas. Pero esto esconde una particularidad, y es que en el último ejercicio han aparecido unos gastos extraordinarios relevantes debido a las adquisiciones de GIP, Preqin and HPS: al incremento de los salarios, amortizaciones y depreciaciones y cargos de restructuración. Si obviamos este último ejercicio, el crecimiento medio anual del BPA ha sido del 8,7% durante la última década, algo superior a sus Ventas.

Es conveniente recordar los vientos de cola y los vientos de cara que tiene BlackRock para crecer en su negocio. Por una parte, es cierto que a pesar de que el volumen de activos que tiene ya es enorme, la gestión de activos presenta economías de escala, como ya vimos en la introducción. Así que es lógico pensar que a cuantos más activos gestione BlackRock, más rentable va a ser. Por otra parte, ya hemos visto que el mix de productos financieros que ofrece BlackRock, también puede aumentar su rentabilidad y Beneficio Neto, si consigue pivotar y darle más peso a los segmentos más rentables, como los Activos Alternativos.

Por otra parte, el mundo de la gestión de activos cada vez se está comoditizando más. Es decir, cada vez hay más oferta y para el inversor es cada vez más sencillo acceder a casi cualquier tipo de inversión. Por tanto, las comisiones de gestión por AUM sienten una presión a la baja desde hace ya algunos años, y esto aplica a todas las gestoras de activos.

El dato a vigilar en el futuro es si BlackRock consigue aumentar su rentabilidad y sus AUM a mayor ritmo del que va a tener que moderar sus comisiones por las presiones de mercado. Sin duda es la empresa con mayor escala para hacerlo, y no hay que olvidar que uno de los factores que más está presionando estos márgenes de gestión es la proliferación de los ETF, un segmento en el que BlackRock es líder.

3) DIVIDENDO

Dividendo por Acción (DPA)

BlackRock lleva repartiendo dividendo 24 años, desde 2003, apenas 4 años después de su salida a bolsa. Desde entonces ha repartido dividendos de forma ininterrumpida, y creciente excepto el año 2009, en que congeló apenas 1 año su dividendo por precaución ante la gran Crisis Financiera. Pero desde 2010, el dividendo ha sido creciente de forma ininterrumpida, y a un notable ritmo del 11,6%.

Sin embargo, entre 2022 y 2025, el ritmo de crecimiento anual se ha moderado mucho (+2,2%). Esto se debe a dos factores principales. En primer lugar, las fuertes caídas de la bolsa en 2022 presionaron sus márgenes a la baja, lo cual propició una cierta prudencia en el reparto de dividendos. Y, en segundo lugar, las recientes grandes adquisiciones de GIP, Preqin and HPS han obligado a despriorizar la asignación de capital al crecimiento del reparto de Dividendos.

Sin embargo, la buena noticia es que en 2026 se ha anunciado un aumento del dividendo trimestral del 10%, hasta $5,73 por acción. Un aumento significativo que deja atrás años de crecimiento moderado.

Veamos cómo les ha ido a los inversores veteranos de BalckRock:

  • Los inversores que compraron acciones de BlackRock en 2015 a unos $340, obtuvieron una Rentabilidad por Dividendo (RPD) inicial alrededor del 2,5%, y en 2026 reciben una RPD cercana al 6,7% anual.
  • Aquellos que invirtieron en 2020 a un precio de $720, obtuvieron una RPD inicial de 2% y en estos momentos obtienen una RPD anual de 3,2%.

Como vemos, BlackRock rara vez ofrece oportunidades de compra con una Rentabilidad Por Dividendo Inicial alta, pero al tener un crecimiento constante y sostenido, se han obtenido rentabilidades por dividendo muy altas a lo largo de periodos de tiempo dilatados. A fecha de edición de este artículo, la RPD inicial se sitúa sobre el 2,2%. Una rentabilidad bastante moderada, pero razonable para nuestra estrategia si la compañía continúa aumentando los dividendos a buen ritmo durante los próximos años.

Veamos ahora si este crecimiento es sostenible y seguro, y si pensamos que se puede mantener en el futuro.

 

Payout (DPA/BPA)

A grandes rasgos, el Payout sobre el BPA se mantiene entre el 45% y el 60% durante la última década. Es un payout muy sostenible para una compañía de este tamaño, e incluso deja margen para acometer grandes inversiones como las que hemos visto recientemente con GIP, Preqin and HPS.

Como veremos a continuación, el Payout sobre Free Cash Flow es algo más ajustado, pero todavía sostenible. Veámoslo con detalle.

 

Cash Flow

Free Cash Flow considerando el CAPEX de Mantenimiento

Si nos fijamos en Operating Cash Flow, vemos que tiene un crecimiento sano y que ha aumentado alrededor de un 50% durante la última década. Además, el gasto de CAPEX de Mantenimiento es muy bajo, con lo que el Free Cash Flow aumenta a la par que el OCF.

Sin embargo, vemos que esta tendencia no es suave y continua, sino que presenta una forma de “dientes de sierra”. Esto se debe principalmente a que por la normativa contable US GAAP, BlackRock se ve obligada a reflejar en su OCF las perdidas o ganancias de los CIP (Consolidated Investment Products). Estos son fondos de inversión a los que BlackRock aporta el capital semilla, o posee una participación mayoritaria temporal en ellos, viéndose obligada a consolidar estos fondos en sus estados financieros, incluido el OCF. Sin embargo, esa caja no pertenece realmente a BlackRock ni está disponible para sus accionistas (no sirve para pagar dividendos, recomprar acciones ni financiar adquisiciones). Pertenece a los vehículos de inversión consolidados y a sus co-inversores externos.

Si eliminamos el efecto de los CIPs, el OCF de BlackRock sería en 2025 de $7.463M en vez de $3.927M. Y el Payout sobre Free Cash Flow estaría en 2025 sobre el 45%. Sin duda un reparto de Dividendos sostenible y con posibilidad de seguir creciendo.

 

Free Cash Flow considerando el CAPEX de Total

Si añadimos las inversiones al CAPEX, la gráfica queda totalmente distorsionada debido a las adquisiciones de empresas, especialmente las de GIP (2025; 12.500 en caja+acciones), Preqin (2024; $3.200M), Aperio Group (2021; $1.050M) y eFront (2019; $1.300M). La mega-adquisición de HPS no consta en este gráfico dado que el 100% de la transacción se realizó en acciones.

Realmente, este gráfico no nos aporta ninguna información adicional, más allá de que BlackRock está invirtiendo para consolidar su posición de liderazgo como gestora de activos adquiriendo otras gestoras que puedan brindarle escala en segmentos atractivos, como los Activos Alternativos.

 

Recompra de Acciones

 

BlackRock tiene por costumbre recomprar acciones propias todos los años. En parte se trata de una forma más de retribución al accionista, pero sobre todo una forma de no diluir su participación. Y es que también tiene por costumbre generosos programas de retribución en acciones a sus directivos y empleados (SBC, Stock-Based Compensation). Si nos fijamos en el gráfico, las barras verde claro y verde oscuro son las Recompras de Acciones y las SBC, respectivamente. Vemos que prácticamente una se compensa con la otra: se emiten acciones para retribuir a directivos y empleados, y se recompran acciones para compensar.

Además, algunas mega-adquisiciones se han hecho en gran parte en acciones (como GIP y HPS), por lo que BlackRock ha tenido que emitir todavía más acciones para hacer frente a estos pagos, y crear mecanismos de incentivos para que los directivos de las empresas adquiridas no abandonen la empresa nada más fusionarla. Por ello, podemos apreciar un ligero repunte del número de acciones en circulación este último ejercicio 2025, aunque todavía es un número inferior al de acciones en circulación de 2015:

En definitiva, BlackRock es cuidadosa en no diluir al accionista a largo plazo mediante estas emisiones de acciones para retribuir a sus empleados y directivos, pero al mismo tiempo sus cuantiosas Recompras de Acciones no pueden considerarse tampoco una retribución al accionista en su totalidad.

 

 

Conclusión

BlackRock nos ha parecido una empresa de una calidad fuera de toda duda. Con un Balance impecable, y unas fuentes de ingresos muy diversificados, presenta una particularidad muy sana. Es líder en el segmento de los ETFs, en el que el volumen es muy importante, y al mismo tiempo es capaz de crecer en otros segmentos con menos volumen pero más rentables, como los Activos Alternativos.

El Dividendo que reparte ofrece una rentabilidad inicial modesta, pero el crecimiento del dividendo es constante y sostenible, con lo que en periodos de tiempo suficientemente dilatados, es razonable pensar que se conseguirán rentabilidades por Dividendo generosas.

Sin duda, BlackRock nos parece una empresa adecuada para una cartera DGI. Desde luego, es muy conveniente adquirirla al precio más bajo posible, para conseguir una RPD inicial razonable. Dado que se trata del líder indiscutible del sector de la gestión de activos, la presión en los márgenes que está sufriendo el sector puede verse compensada por una economía de escala al alcance de muy pocas empresas. Por ello, no tenemos dudas en que BlackRock puede formar parte de nuestras carteras durante muchos años y que nuestra rentabilidad por dividendo alcance cotas muy razonables en algunos años.

¿Y a vosotros, qué os ha parecido BlackRock? ¿La teníais en el radar? ¿Os parece adecuada para una cartera dividendera a largo plazo?

Esperamos que os haya parecido interesante el análisis. No dudéis en dejar vuestros comentarios.

Si os ha gustado, os agradeceríamos mucho que lo compartierais en X y redes sociales.

Si queréis consultar los datos históricos de la compañía, no dudéis en consultar el Informe.

¡Un saludo y hasta el próximo artículo!

Fuentes consultadas:

● Annual reports 2015 – 2025
● https://www.blackrock.com/corporate/about-us/about-blackrock
● https://www.blackrock.com/corporate/about-us/history
● https://d18rn0p25nwr6d.cloudfront.net/CIK-0001364742/b95821e8-28aa-4f40-a216-50745bd2aa43.pdf
● https://www.reuters.com/markets/deals/blackrock-buy-global-infrastructure-partners-125-bln-2024-01-12/
● https://www.bloomberg.com/news/articles/2024-07-01/blackrock-to-buy-preqin-for-3-2-billion-to-boost-private-data
● https://www.ft.com/content/blackrock-history-aladdin-risk-management
● https://www.sec.gov/edgar/browse/?CIK=1364742
● https://www.nytimes.com/2024/01/12/business/blackrock-gip-infrastructure.html
● https://en.wikipedia.org/wiki/BlackRock
● https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_S._Kapito
● https://www.pestel-analysis.com/blogs/owners/blackrock
● https://capital.com/en-int/analysis/blackrock-shareholder-who-owns-most-blk-stock
● https://www.reuters.com/markets/deals/blackrock-buy-gip-125-billion-leverage-infrastructure-boom-2024-01-12/
● https://www.ft.com/content/blackrock-preqin-acquisition-2024
● https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-23/blackrock-to-buy-aperio-for-1-05-billion-to-boost-wealth-focus
● https://www.wsj.com/articles/blackrock-to-buy-efront-for-1-3-billion-11553251020
● https://www.blackrock.com/institutions/en-us/solutions/aladdin
● https://www.sec.gov/edgar/browse/?CIK=1364742
● https://www.reuters.com/markets/deals/blackrock-buy-global-infrastructure-partners-125-bln-2024-01-12/
● https://www.bloomberg.com/profile/company/BLK:US
● https://www.thinkingaheadinstitute.org/content/uploads/2025/11/PI-500-2025_key-findings.pdf
● https://www.reddit.com/r/AskEconomics/comments/1f91k4q/how_accurate_are_the_claims_that_blackrock_owns/
● https://blogs.lse.ac.uk/lsereviewofbooks/2025/06/16/how-asset-managers-like-blackrock-took-over-the-world-vulture-capitalism-extract-grace-blakeley/#:~:text=One%20or%20another%20of%20the%20Big%20Three,a%203.7%20per%20cent%20stake%20in%20Amazon.
● https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00036846.2025.2547110#d1e156
● https://ir.blackrock.com/stock-information/dividend-history/default.aspx

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